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Niños con problemas de conducta

niño con agresividad

Parte 1

(Articulo dividido en dos partes)

El estudio de los niños con problemas de conductas, desde el ámbito de la psicología, la educación, la psiquiatría y la neurología, se trabaja desde hace años en la solución a algunos de los problemas más frecuentes encontrados en niños y adolescentes, que están relacionados con el aprendizaje, las emociones y los comportamientos.

Respecto a los niños con problemas de conducta, puede ser que sea por la presencia de alguno de los trastornos más frecuentes en la infancia y en la adolescencia, y estos pueden tener dos caras; una, la parte emocional, y otra, la parte conductual.

Dentro de los trastornos de las emociones, los más frecuentes son la ansiedad y la depresión, pero también abundan los trastornos conductuales, entre ellos podemos destacar la hiperactividad, o el trastorno perturbador en la infancia, que también tiene sus connotaciones específicas.

Estos trastornos tienen un bagaje genético y un bagaje ambiental, y desde la psicología lo que se pretende es averiguar cuales son las pautas que desde la familia y desde la escuela, podemos aplicar para abordar este tipo de problemas.

Ansiedad, fobias y miedos, depresión, trastorno por déficit de atención e hiperactividad, no son exclusivos en los niños, pero, en cualquier caso, sus efectos pueden ser graves y la importancia del diagnóstico y las terapias tempranas, fundamental.

niño con problema de conducta

Para cada problemática tenemos pautas diferentes, por ejemplo, muchos padres se preguntan, cuando ven a un niño triste, ¿mi hijo está depresivo?, ¿la depresión en el niño existe o no?, ¿o es un problema específico de la etapa adulta? Entonces, aparte del diagnóstico de depresión, podemos crear un ambiente que al niño le favorezca la autoestima, que le de confianza en sí mismo, ayudarle a resolver sus problemas, de tal manera que la depresión, por ejemplo en este caso que estamos citando, deje de ser algo que acompañe la vida del niño de forma cotidiana.

También es verdad que, cuando los problemas emocionales, como la depresión o la ansiedad se desbordan, ya no vale con unas pautas que se pueden aplicar en casa, si no que ya hay que contar con la ayuda de un profesional. Es muy común que cuando se acude a un profesional por primera vez, el motivo sea relacionado con problemas de agresividad, o niños con problemas de conducta no específicos.

Ir al psicólogo y tratar este problema de forma más terapéutica es recomendable en etapas tempranas del problema, para que se pueda resolver sin que perjudique a la familia y al niño.

Los síntomas de unos y otros problemas pueden confundirse o aparecer combinados, lo que en términos clínicos se conoce como comorbilidad. El diagnóstico, por ello, debe ser muy preciso.

Problemas de conducta con niños: TDAH

Uno de estos trastornos, de diagnóstico complejo, es el Déficit de Atención e Hiperactividad.

La investigación en este problema conductual, de estos niños con problemas de conducta, que se presenta con diferentes niveles de gravedad, se ha incrementado desde hace unas décadas.

Básicamente, este trastorno, consiste en una constelación de síntomas de desatención y una constelación de síntomas de hiperactividad e impulsividad, lo que padres y profesores pueden definir cuando se presentan como niños con problemas de conducta.

El diagnóstico puede ser triple, puede haber predominio desatento, cuando los síntomas de desatención son predominantes, cuando hay seis o más de desatención, pero menos de seis síntomas de hiperactividad e impulsividad.

A su vez hablamos de predominio hiperactivo, si hay predominio de los síntomas de hiperactividad e impulsividad, es decir, más de seis, y menos de seis de desatención.

Y cuando tenemos más de seis, tanto de desatención como de hiperactividad e impulsividad, hablamos del tipo combinado o mixto.

Los síntomas nucleares son de desatención, el niño no está atento, está distraído, no atiende la tarea, no atiende los deberes, no atiende las instrucciones que se le dan.

niños con problemas escolaresEn el espectro de la hiperactividad, podemos ver que el niño se mueve mucho, que interrumpe, que se cuela en la fila, que molesta a los de al lado, básicamente esto es lo que definiría los síntomas nucleares.

Esto, puede tener mayor o menor nivel de gravedad, y es cuando pasa unos determinados niveles de disfunción, cuando hablamos de trastorno, es decir, trastorno es algo que trastorna.

Si el déficit de atención o hiperactividad no trastorna la funcionalidad del niño, entonces, no podemos hablar de trastorno.

Estos síntomas deben producirse en más de un ambiente, por ejemplo, entorno familiar y escolar, para descartar que un determinado ambiente sea el problema.

En cuanto a las causas del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, las investigaciones más recientes hablan de un predominio del factor genético, sobre el ambiental.

Encontramos que hay una concordancia entre el 50 y el 80% del trastorno de gemelos monocigóticos, lo que nos lleva a concluir que, claramente, la varianza viene explicada, sobre todo, por factores genéticos.

Una interesante línea de investigación en la actualidad es la importancia de los factores epigenéticos, que son aquellas variables bioquímicas que influyen en la expresión de los genes, y que no afectan a las cadenas de ADN en sí mismas, y, posiblemente, dentro de esta varianza genética, una parte importante se deba a los factores epigenéticos.

Más allá de los factores genéticos y epigenéticos, las causas del trastorno serían de carácter ambiental, por ejemplo, perinatales.

Las causas perinatales, en la actualidad tienen menos importancia, o se les está dando menos importancia, en función de los resultados de la investigación, que hace unos cuantos años.

Problemas de conducta en niños: La fobia social

Los niños y adolescentes sufren también otros trastornos, que no se consideran conductuales, sino emocionales, algunos de los cuales, como la fobia social, que pertenece al grupo de los trastornos de ansiedad, se está incrementando también en la población adulta.

Los trastornos incluidos en la familia de la ansiedad, como fobias simples, fobias sociales, ansiedad generalizada, pánico, etc., afectan a más del 30% de la población adulta y al 17% de niños y adolescentes.

En general, presentan características comunes.

Sólo el denominado trastorno de ansiedad de separación, es específico en niños y jóvenes, con una prevalencia de algo más del 5% en esta población.

Es uno de los más frecuentes, después de la fobia social.

El trastorno de ansiedad de separación es un trastorno, en el cual el niño presenta temor a la separación de los padres, de la casa donde están los padres, etc.

Y presenta una sintomatología diversa, de varios síntomas para su diagnóstico.

Entonces, el niño puede tener una sintomatología somática, va al colegio y vomita, esto es muy típico en estos niños, o no quiere ir, va al colegio y vomita, va la madre, toda preocupada, porque la llaman del centro y lo lleva a casa, entonces en casa, no tiene manejo de habilidades comunicativas, manejo de habilidades de contingencias de reforzamiento, que es lo que hay que enseñarle, para saber que es lo que tiene que reforzar y lo que no, y entonces, la madre, con todo su buen corazón, porque quiere muchísimo al niño, le mima, le cuida, le prepara otro desayuno, le da juguetes, entonces, se está reforzando esa conducta, eso es lo que no se debe hacer, entonces le damos pautas de extinción, por ejemplo, en ese caso.

Como en otros trastornos, en la ansiedad intervienen factores genéticos, que son los que explican el 30% de la sintomatología en niños con problemas de conducta.

Pero hay otros factores de carácter constitucional y ambiental, que hacen al niño y al joven más vulnerables.

Como saber si el niño es inhibido:

Lo que son los factores constitucionales, yo destacaría, en primer lugar, uno de los más importantes es, lo que se llama la inhibición conductual, son los niños inhibidos.

Esto se detecta, hay un perfil para detectar a estos niños, estos niños cuando son bebés, son unos niños muy exigentes, muy irritables, muy quisquillosos, siendo bebés, ya se puede notar.

Cuando ya empiezan a caminar, son más tímidos y presentan mayor ansiedad, más temerosos, más miedo en situaciones nuevas, cuando aparecen situaciones nuevas, son más retraídos y con más miedo.

Y cuando están ya en el ámbito escolar, también son niños más callados, más introvertidos, etc.

Esta inhibición conductual se ha visto que es responsable, que explica muchas veces la facilidad con que los niños, por otras vías, adquieren miedos, diversos trastornos de ansiedad.

Hay muchos estudios sobre esto, como factor de vulnerabilidad en los niños con problemas de conducta.

En los últimos años, se han descubierto otros factores constitucionales, que son de carácter más específico, como la variable “sensibilidad a la ansiedad”, que se ha mostrado predictoria de la evolución del trastorno.

Esta es una variable que consiste en el temor que tiene la persona, en este caso el niño, a sus propios síntomas de ansiedad, por ejemplo, cuando un niño nota que respira mal, que se ahoga, un síntoma de temor, a veces, de miedo, o cuando uno siente latir su corazón de forma muy rápida, un niño se puede asustar, lo mismo que un adulto, entonces las personas que tienen más temor a esos síntomas, son los que tienen más vulnerabilidad, más sensibilidad a la ansiedad.

Y esta variable es más específica del trastorno de pánico, también se ha asociado con la ansiedad de separación y con algunos otros trastornos más específicos, es decir que, así como la inhibición conductual es más global, esta sería bastante más específica.

“Quietecita, lo que mamá diga y lo que mamá quiera comprar solo”.

El estrés y la vulnerabiliadad

El estrés que rodea al niño o al adolescente en su entorno, es otro factor ambiental, que también les hace más vulnerables. Es otra de las causas por las que categoricemos a los niños con problemas de conducta.

Hay niños que viven en familias, donde el contexto familiar es muy estresante, problemas familiares, etc., niños maltratados, estrés crónico o estrés agudo, con acontecimientos vitales fuertes, por ejemplo, por maltrato, etc., o por cambios, de colegio, cambios en la vida, es decir, lo que llaman “estresores de cambio”, por ejemplo, a un niño le cambias de un colegio a otro, o de ciudad, etc., también pueden afectar, esas situaciones generan vulnerabilidad en el niño para adquirir diversos trastornos de ansiedad.

El apego de los padres y los niños con problemas de conducta:

El apego o relación afectiva con los padres, es otro factor ambiental que puede influir en el desarrollo de la ansiedad.

Los padres deben transmitir a sus hijos la seguridad y el afecto que necesitan.

El apego puede ser seguro, si es seguro está protegido el niño, esto está muy demostrado, pero si el apego no es seguro, por que no le transmiten esa seguridad, esa confianza, o los padres son ambivalentes y cambian, etc., entonces, aparece el apego que llamamos inseguro y dentro del apego inseguro hemos visto distintos tipos, uno es, por ejemplo, el evitativo, el niño evita, evita el contacto con los padres, el contacto afectivo, etc., este puede tener sus implicaciones clínicas, en ese sentido.

Pero, peor que el evitativo, es el ambivalente, es el niño que en un momento lo necesita, pero en otro no, en otro lo rechaza, y recientemente, supongo que existirá de siempre, se ha descrito uno, que es el desorganizado, y en este tipo, sobre todo se ha observado en niños con maltrato; por ejemplo, abuso sexual, maltrato físico, incluso bullying, que es otra forma importante de maltrato ahora, el maltrato entre iguales.

Son niños que necesitan el afecto, pero no se fían.

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